Estudio encuentra que los hongos psicodélicos colocan al cerebro en un estado de “sueño lúcido”

Los hongos psicodélicos pueden hacer más que hacerte ver el mundo en forma caleidoscópica. Una investigación sugiere que pueden tener efectos permanentes y positivos en el cerebro humano. De hecho, un compuesto que altera la conciencia, encontrado en unas 200 especies de hongos, ya está siendo estudiado como un posible tratamiento para la depresión y ansiedad. Las personas que consumen esos hongos, después de los “viajes”, que pueden tornarse un tanto desagradables y llenos de un poco de miedo, dicen sentirse más optimistas, menos centrados en sí mismos, e incluso más felices luego de meses de haberlo hecho. ¿Pero por qué esos viajes hacen que las personas cambien su forma de ver el mundo? De acuerdo a un estudio publicado el 16 de Julio en Human Brain Mapping, los compuestos del hongos podrían desbloquear estados del cerebro que usualmente solo experimentaríamos cuando soñamos, alteraciones en la actividad que podrían ayudar a desbloquear cambios permanentes en la perspectiva. El estudio examinó la actividad cerebral en aquellos quienes habían recibido inyecciones de psilocibina, la cual le da a los hongos su potencial psicodélico. A pesar de un largo historial de uso de hongos “mágicos” en prácticas espirituales, tan sólo recientemente los científicos han comenzado a examinar la actividad cerebral de quienes usan estos compuestos, y este es el primer estudio para tratar de relacionar los efectos en el comportamiento a los cambios biológicos. Luego de las inyecciones, se encontró que los 15 participantes tuvieron un incremento en sus funciones cerebrales en áreas asociadas con las emociones y la memoria. El efecto fue sorprendentemente similar un cerebro en estado de sueño, según el Dr. Robin Carhart-Harris, un investigador Post-Doctoral de neuropsicofarmacología del Imperial College London y co-autor del estudio.

“Estás viendo estas áreas volverse fuertes, y más activas” dice. “Es como si alguien subió el volumen allí, en esas regiones que son consideradas como parte de un sistema emocional en el cerebro. Cuando observas el cerebro durante el estado de sueño, puedes ver los mismos centros de emociones hiperactivos.”

De hecho, la administración de la droga justo antes o durante el sueño parece promover altos niveles de actividad durante el sueño MOR (sueño de movimiento ocular rápido), cuando los sueños ocurren. Un hallazgo intrigante, dice Carhart-Harris, ya que la gente tiende a describir su experiencia con drogas psicodélicas como si fuera “un sueño lúcido“. Parece ser que el cerebro va literalmente cayendo en patrones inconscientes mientras el usuario está despierto. Por el contrario, los sujetos del estudio habían disminuido la actividad en otras partes del cerebro— las áreas asociadas con la cognición de alto nivel. “Estas son las partes más recientes de nuestro cerebro, en un sentido evolutivo”, dijo Carhart-Harris. “Y les vemos permanecer más quietas y menos organizadas.” Esta amortiguación de un área y la amplificación de otra podría explicar la sensación de “ampliación mental” de las drogas psicodélicas, dijo.  A diferencia de la mayoría de las drogas recreacionales, los hongos psicotrópicos y la LSD no proporcionan una agradable, y hedonista recompensa cuando son consumidos. En su lugar, los usuarios los toman muy ocasionalmente, persiguiendo sus extraños efectos neurológicos en vez de cualquier tipo de elevada.

“Excepto por algunos usuarios ingenuos que buscan pasar un buen rato… lo cual, por cierto, no es como se maniobra esto.” Dijo Carhart-Harris, “Ves a las personas tomarlos para experimentar algún tipo de exploración mental, y tratar de comprenderse a sí mismos.”

Nuestro firme sentido del ser — los hábitos y experiencias que encontramos integrales a nuestra personalidad” se ve aquietada por estos viajes. Carhart-Harris cree que quizá las sustancias podrían desbloquear emociones mientras “básicamente matan el ego,” permitiendo a los usuarios ser menos mente-estrecha y dejar a un lado las perspectivas negativas.

Todavía no queda claro por qué estos efectos pueden tener profundos efectos a más largo plazo en el cerebro que nuestros sueños nocturnos. Pero Carhart-Harris espera ver más de esos compuestos en la medicina moderna. “La manera en que tratamos las enfermedades psicológicas ahora es amortiguando las cosas”, Dijo. “Amortiguamos la ansiedad, amortiguamos la propia gama emocional con la esperanza de curar la depresión, sacando el aguijón de lo que uno siente”.

Sin embargo, algunos pacientes parecen beneficiarse de tener sus emociones “desbloqueadas”. “Esto sería realmente conveniente para el estilo de la psicoterapia donde nos involucramos en la historia de un paciente y sus obsesiones,” dijo Carhart-Harris. “En lugar de poner una venda sobre la herida expuesta, estaríamos esencialmente aflojando sus mentes— promoviendo un cambio de perspectiva permanente.”

Vía 

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