La teoría del Mono Dopado, explicada en profundidad

Muchos buscan aprender el origen de la humanidad y han creado teorías para tratar de explicar el fenómeno de cómo surgió la vida humana. Imagina un simio similar a un chimpancé que huye de su bosque africano recientemente asolado por sequías y plagas que dificultan su alimentación, y en un estado cada vez más hambriento. El encuentro con una colección de hongos psilocibios, el simio se podría dar un festín con ellos para salir de su hambruna, y experimentar un despertar de conciencia psicodélico.  Hay muchos beneficios para un primate al someterse a dosis bajas de hongos psicodélicos bajo experiencia inducida, (tales como pequeños trozos ingeridos durante el forrajeo); incluyendo: mejora de la agudeza visual, mejora en el enfoque de profundidad en el entorno que le rodea, desarrollo y estimulación de los centros de lenguaje en el cerebro, mayor probabilidad de copulación exitosa, y despertar de conciencia. Esta es la base de “Teoría del Mono Dopado” de Terence Mckenna, en la que los pre-humanos comían su camino a la humanidad en hongos psicodélicos.

La teoría del mono dopado de McKenna tiene una larga lista de proponentes, incluyendo los gustos de los científicos y filósofos, Graham Hancock, Ram Dass (Richard Alpert) y Timothy Leary. Esas personas que apostaron su reputación académica por ir donde ciencia no se le ha permitido ir antes por la personas en el poder. McKenna parafrasea a Carl Sofus Lumholtz, declarando “La evolución de la neocórtex humana ha sido la transformación más dramática de un órgano principal en un animal superior en todo el registro de fósiles.” Los pre-humanos estaban destinados a mantenerse insectívoros, con hogares arbóreos, comiendo frutas, si no fuese por el accidental descubrimiento de un pseudo-neurotransmisor en forma de hongo psicodélico. La presión nutricional obligó a esos pre-humanos a descender desde las copas y experimentar con nuevos alimentos, incluyendo la psilocibina contenida en los hongos, que se encuentran en el excremento de animales con multi-estómagos, como las vacas. Esta experimentación con psilocibina casi seguramente causó la explosión de la conciencia y el principio de la evolución de los pre-humanos a humanos.

 

Arte por Gnomosapien

 

Durante este período de transición a la humanidad, la dominación masculina a través de la agresión se vio suprimida debido al “cultural” uso regular de hongos psicodélicos. Las dinámicas grupales habrían cambiado por completo de un sistema monógamo lleno de estrés a una “tribu” más abierta sexualmente, donde los hijos serían hijos de la tribu, abruptamente distinto a las formas individualistas que prevalecen en la sociedad de hoy en día. Un contra-ejemplo de esto es el status quo cultural de la mayoría de las civilizaciones modernas que es cuidar sólo de la familia propia y su bienestar.

 

Arte por Alex Grey

 

Una faceta crucial de la teoría de McKenna es que el lenguaje se originó de la necesidad de comunicar los deseos propios sin tener que recurrir a la violencia física.  Debido a los efectos pacificadores de la psilocibina y sus análogos evolutivos, la agresión física directa como medio de comunicación habría sido disminuida, dando lugar a nuevos modos pacíficos de convivencia. La Teoría del Mono Dopado tiene mucho crédito debido a que explica el eslabón perdido que McKenna describe; la rápida evolución y desarrollo de la neocórtex humana y del propio lenguaje.

En este vídeo el etnobotánico Terence McKenna desarrolla la teoría y explica sus orígenes:

 

Los primeros encuentros entre los homínidos y los hongos que contienen psilocibina pueden haber precedido la domesticación del ganado en África por un millón de años o más. Y durante este período, los hongos no solo fueron reunidos e ingeridos, probablemente también lograron el estatus de culto. Pero la domesticación del ganado salvaje, un gran paso en la evolución cultural humana,  trayendo a los humanos a una gran proximidad al ganado, también supuso un mayor contacto con los hongos, ya que esos hongos crecen solo en el excremento del ganado. Como resultado de esto, la codependecia de interespecie humano-hongo se mejoró y profundizó. Fue en este momento en el que los rituales religiosos, la composición del calendario y la magia natural vino por sí sola. Poco después de que los humanos encontraran los hongos visionarios de las praderas africanas, y como las hormigas cortadoras de hojas, también nos convertimos en la especie dominante de nuestra área, y también aprendimos formas de “mantener la mayor parte de nuestra población segura en retiros subterráneos“. En nuestro caso esos retiros fueron ciudades amuralladas. Al meditar el curso de la evolución humana, algunos atentos observadores han cuestionado el escenario que los antropólogos físicos nos presentan. La evolución en animales superiores toma un largo tiempo en ocurrir, operando en intervalos de tiempo de rara vez menos de un millón de años y más a menudo en decenas de millones de años. Pero la aparición de los humanos modernos a partir de los primates superiores – con enormes cambios efectuados en el tamaño del cerebro y comportamiento- ocurrieron en tres millones de años. Físicamente, en los últimos 100,000 años, aparentemente hemos cambiado muy poco. Pero la asombrosa proliferación de culturas, instituciones sociales, y sistemas lingüísticos han llegado tan rápidamente que los biólogos evolutivos modernos apenas pueden dar cuenta de ello. La mayoría ni siquiera intenta dar una explicación. De hecho, la ausencia de un modelo teórico no es sorprendente; hay muchas cosas que no sabemos acerca de la compleja situación que prevalece entre los homínidos justo antes y durante el tiempo en que los seres humanos modernos fueron surgiendo en la escena. La evidencia biológica y fósil indica claramente que el hombre desciende de ancestros primates, no radicalmente diferentes de las especies de primates todavía existente, y sin embargo, los Homo sapiens, obviamente, está en una clase aparte a los otros miembros del orden.

Pensar en la evolución humana en última instancia, significa pensar en la evolución de la conciencia humana. ¿Cuál es, entonces, el origen de la mente humana? En sus explicaciones, algunos investigadores han adoptado un énfasis principalmente cultural. Apuntan a nuestra capacidad lingüística y simbólica única, nuestro uso de herramientas, y nuestra habilidad de almacenar información epigenética como canciones, arte, libros, computadoras, creando así no solo la cultura, sino también la historia. Otros, toman un enfoque un poco más biológico, han hecho hincapié en nuestras peculiaridades fisiológicas y neurológicas, incluyendo el excepcionalmente enorme tamaño y complejidad de la neocórtex humana, de la cual una gran proporción se dedica al procesamiento lingüístico complejo, almacenamiento y recuperación de información, así como está asociado con los sistemas motores que controlan actividades como el habla y la escritura. Más recientemente las interacciones de retroalimentación entre la influencia cultural y ontogenia biológica se han reconocido y visto envueltas en ciertas rarezas de desarrollo humano, como la infancia y la adolescencia prolongada, el retraso en el inicio de la madurez sexual, y la persistencia de muchas características esencialmente neonatales en la vida adulta. Desafortunadamente la unión de estos puntos de vista no ha llevado al reconocimiento del poder de los componentes psicoactivos y fisioactivos en la dieta diaria para conformación del genoma. Hace ya 3 millones de años, y a través de la combinación de los procesos ya mencionados, al menos tres especies claramente reconocidas de protohomínidos tomaron lugar en el este de África. Aquellos fueron los Homo africanus, Homo boisei, y Homo robustus.También en ese momento, el omnívoro Homo habilis, el primer homínido cierto, había surgido claramente de una división de las especies, que también dio lugar a dos hombres-simio vegetarianos.

 

Los pastizales se expandieron lentamente; los primeros homínidos se movieron a través de un mosaico de pastizales y bosques. Esas criaturas, con cerebros proporcionalmente sólo ligeramente más grandes que los chimpancés, ya caminaban erguidas, y probablemente llevaba comida y herramientas entre los trozos de bosques que continuaban explotando en la búsqueda de insectos y tubérculos. Sus brazos eran proporcionamente más largos que los nuestros, y poseían un agarre más potente en sus manos. La evolución a la postura erguida y la expansión inicial hacia el nicho de los pastizales ya había ocurrido más temprano, entre 9 y 5 millones de años atrás. Por desgracia carecemos de evidencia fósil de esta transición temprana. Los homínidos probablemente expandieron su dieta original de frutas y pequeños animales muertos incluyendo raíces subterráneas, tubérculos, y bulbos. Una simple rama para cavar permitiría el acceso a esta fuente de alimento sin explotar. Los babuinos modernos en la sábana subsisten en gran medida por los bulbos de hierba, durante ciertas temporadas. Los chimpancés suman cantidades importantes de granos a su dieta cuando se aventuran en la sabana. Ambos, babuinos y chimpancés, cazan cooperativamente y se alimentan de pequeños animales. Generalmente no usan herramientas durante la caza, sin embargo, no hay evidencia de que los primeros homínidos lo hiciesen tampoco. En los chimpancés, babuinos, y los homínidos, la caza parece ser una actividad masculina. Los primeros homínidos cazaban cooperativamente y solos… Un homínido de tipo avanzado siguió a otro en el laboratorio evolutivo africano, y, empezando con el Homo erectus, representativos de cada tipo fueron radiados a través de la masa terrestre eurasiática en los períodos interglaciales. Durante cada glaciación, la migración fuera de África fue contenida; los nuevos homínidos fueron “cocinados” en un ambiente africano de fuerzas de mutación intensificadas por dietas exóticas e inducidas climáticamente por el incremento de la selección natural. Al final de estos verdaderamente notables 3 millones de años en la evolución de las especies humanas, ¡El tamaño del cerebro se triplicó! Lumsden y Wilson llaman a esto “quizás el avance más rápido registrado en cualquier órgano complejo en toda la historia de la vida.” Tal remarcable tasa de cambio evolutivo en el órgano principal de una especie implica la presencia de presiones selectivas extraordinarias.

Dado que los científicos no han podido explicar esta triplicación del tamaño del cerebro humano en tan corto espacio de tiempo evolutivo, algunos de los primeros paleontólogos de primates y teóricos de la evolución pronosticaron y buscaron por evidencia de esqueletos de transición. Hoy en día la idea de un “eslabón perdido” ha sido abandonada en gran parte. Bipedismo, visión binocular, pulgares oponibles, el lanzamiento con los brazos – todos han sido propuestos como el ingrediente clave en la mezcla que causó que los humanos auto-reflectantes se cristalizaran fuera del caldero de competición de los tipos de homínidos y sus estrategias. Sin embargo, todo lo que realmente sabemos es que el cambio en el tamaño del cerebro se acompaña de cambios notables en la organización social de los homínidos. Se convirtieron en usuarios de herramientas, del fuego, y el lenguaje. Comenzaron su proceso como animales superiores y emergieron de él hace 100.000 años como seres conscientes de sí mismos.

Fuentes:

McKenna, Terence K. Food of the Gods: The Search for the Original Tree of Knowledge: A Radical History of Plants, Drugs, and Human Evolution. New York: Bantam, 1992. Print.

TimeWheel

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