Psicodélicos y orígenes del folklore navideño: Una entrevista con el Profesor Carl Ruck

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Una vez al año, un hombre que vive una vida aislada en el extremo norte del mundo, sale de su escondite, contando con un majestuoso grupo de animales de cuatro patas que lo ayudan en su misión: difundir la alegria de la Navidad por todo el mundo. Para los niños familiarizados con la narración de esta historia, el viaje anual de Santa desde el Polo Norte es uno de los mitos restantes de la civilización occidental. Para muchos, parece un rito de tránsito que a cierta edad, las mágicas y maravillosas imaginaciones del mito se volvieron demasiado descabelladas para ser perpetuadas por más tiempo, y —quizá por miedo a que los niños puedan descubrirlo en otra parte— los padres transmiten la fría realidad de que la historia es realmente una farsa.

¿Pero cuáles son los verdaderos orígenes históricos del mito? Por décadas, numerosos artículos y libros han aparecido que apuntan hacia el viaje de Santa como un recuento metafórico de un viaje psicodélico; desde la evidencia de los renos buscando hongos hasta interpretaciones más extensas de Santa como un chamán embarcando en un viaje de hongos alucinógenos.

De la cultura pop a la tradición chamánica

Carl Ruck, profesor de estudios clásicos en la Universidad de Boston, es entusiasta sobre el resurgimiento del interés en el rol de los psicodélicos en los orígenes del folklore navideño.

“Me intriga que la gente ha sabido esto desde hace un tiempo,” dijo Ruck en una entrevista con Reset.

Se acredita al poeta del siglo XIX, Clement Clark Moore, como la principal influencia detrás de la imágen moderna de Santa Claus. Moore revivió el personaje en su poema de 1822, “Una visita de San Nicolás”, combinando elementos del Cristianismo Europeo medieval de la Iglesia Ortodoxa Oriental con el folklore holandés. Moore también, tal vez involuntariamente, dejó pistas haciendo referencia a la antigua cultura nórdica y la tradición chamánica en lo que se convirtió un símbolo icónico de la Navidad moderna: los ocho renos voladores.

“¿Quién ha oído de renos voladores, excepto como vehículos chamánicos?” dijo Ruck. “Sabemos de la afición de los renos por los hongos Amanita Muscaria.”

Ruck continuó, refiriéndose a la nariz de color rojo del noveno reno de Santa, “la canción ‘Rudolph The Red-Nosed Reindeer’ (Rodolfo el Reno de la Nariz Roja) en la década de 1940 agregó una clara referencía a los hongos.” Ruck postula que la característica coloración roja del hongo Amanita Muscaria (a veces llamado “fly agaric”) y la brillante nariz de Rudolph (Rodolfo) —junto con los ocho renos voladores de Moore— insinúan un complejo hilo histórico que puede haber sobrevivido a elementos de culturas antiguas inmersas en experiencias místicas.

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En paralelo con la influencia de San Nicolás y el folklore holandés en el poema de Moore, en Europa del Norte, las mitologías Celta y Nórdica, que rodean los orígenes de la Navidad, también incluyen referencias a ceremonias con hongos sagrados.

“El árbol de Navidad es un tema que encuentras en la mitología Nórdica de la Navidad,” dijo Ruck. “Tiene que ver con el solsticio; regalos bajo el árbol puede que sean una referencia a la manera en que los hongos crecen alrededor del árbol sagrado.”

Mientras el poema de Moore incluye una línea sobre Santa rellenando medias con regalos, no hay mención de un árbol de Navidad.

La historia chamánica a menudo contiene representaciones arquetípicas de animales, combinando ciertos elementos de la naturaleza con fenómenos místicos;  “Donner” y “Blitzen” son “claramente asociaciones con nombres de truenos y relámpagos,” como explicó Ruck.

Los nombres de los otros renos son casi todos sugestivos de movimiento.

“Entonces tienes todo el tema de la caza de renos en el folkore Medieval Europeo,” dijo Ruck. “La caza de renos es probablemente una caza no solo del reno, sino del hongo naturalmente intoxicante en el bosque.”

Ruck ve una desviación en la imágen de San Nicolás encontrada en el poema de Moore del paganismo Nórdico, pero los nombres de los renos mantienen una conexión con el rol sagrado que pueden haber jugado. La túnica de Santa, Ruck argumenta, es la fuente de la desviación. En la cultura de los guerreros Nórdicos, “la túnica se representa como un gorro que se voltea, y así, esto lo conectaría con las tradiciones Nórdicas de los guerreros que usaban gorros y eran berserkers; una fraternidad de guerreros que se materializó en el campo de batalla como osos y lobos, “volando” con un equipo de renos.”

Cuando organizas toda la evidencia, no es tan descabellado pensar que nuestros símbolos modernos de la Navidad resuenan en un pasado psicodélico.

Vía Reset.me

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