Recordando al científico psicodélico que descubrió el Éxtasis: Alexander “Sasha” Shulgin

4206459846 El principal químico de la mente y alteración de la mente, Alexander “Sasha” Shulgin, murió de cáncer a la edad de 88 años el 2 de junio en su casa y laboratorio cerca de Oakland, California, en paz luego de una larga serie de enfermedades. Nació el 17 de junio de 1925 con padres que eran profesores. Excepcionalmente brillante desde temprana edad, comenzó a estudiar Química Orgánica en la Universidad de Harvard a los 16 años, pero la dejó para unirse a la Marina de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Luego de obtener su doctorado en Bioquímica de la Universidad de California en Berkeley en 1954, el Dr. Shulgin comenzó a trabajar para Dow Chemical. Tuvo su primera experiencia psicodélica con mescalina, el compuesto psicoactivo que se encuentra en el cáctus Peyote (Lophophora williamsii, Cactaceae) en 1960. Luego de crear el insecticida biodegradable Zectran en 1962, el Dr. Shulgin usó la considerable libertad otorgada por Dow para explorar sus propios intereses. En 1966, dejó Dow luego de que la compañía le pidió que dejase de usar su nombre y dirección en sus artículos científicos. Luego de su partida de Dow, el Dr. Shulgin entabló amistad con Bob Sager, quien era jefe del Laboratorio Occidental de la Administración para el Control de Drogas (DEA) de los Estados Unidos. Por mas de 20 años, el Dr. Shulgin mantuvo una licencia de investigación de Clasificación I que le permitía poseer, identificar, y analizar sustancias controladas en pequeñas cantidades para propósitos de investigación. Esto le permitió explorar nuevos químicos psicoactivos, particularmente psicodélicos, en su propio laboratorio personal. Probó cada sustancia para determinar su actividad, dosis, y seguridad, comenzando consigo mismo, y luego con la ayuda de su “grupo de investigación” que constaba de seis a ocho de sus colegas y su esposa, Ann Shulgin. En su trabajo con la DEA sirvió de testigo experto en pruebas con drogas y publicó Sustancias Controladas: Guía Química y Legal para las Leyes Federales de Drogas (Ronin Publishing), la entonces referencia definitiva de sustancias controladas, por la agencia en 1988. Para nuestra gran pérdida, su licencia de Clasificación I fue revocada en 1993 luego de que la DEA, estado y condado, allanaron su propiedad para detener su investigación original. Este infame allanamiento resultó en una advertencia y un reporte de impacto ambiental inconcluso. El trato ofrecido por la DEA era enfrentar los cargos o renunciar a su licencia de investigación. Él sacrificó la licencia y fue multado por 25.000 dolares. El Dr. Shulgin continuó su investigación con psicodélicos pero sin la libertad de su licencia de Clasificación I. Publicó cuatro libros más, además de Sustancias Controladas, y muchos artículos en revistas científicas. Para el 2005, el Dr. Shulgin estimó que había tenido más de 4000 experiencias psicódelicas (su esposa estimó que las suyas superaban las 2000). Como se describió en The New York Times Magazine en 2005 y en el obituario del Dr. Shulgin en The New York Times, para el final de su larga carrera había creado más de 200 nuevos químicos psicodélicos incluyendo estimulantes, depresores, afrodisíacos, empatógenos, convulsivos, drogas que alteran la audición, drogas que retardan la percepción del tiempo, que lo aceleran, drogas que provocan brotes violentos, drogas que amortiguan la emoción –– en pocas palabras, un verdadero léxico de experiencia táctil y emocional. He tenido el privilegio de ser amigo del Dr. Shulgin y beneficiario de su generosidad por décadas. La erosión de una gran mente, una mente excepcional, es díficil y triste, sin importar lo inevitable que nuestra disolución pueda ser. Sasha hizo todo lo posible por dejarnos su enciclopedia, para descargar su tesoro aprendido como regalo para la posteridad. En esto tuvo éxito más allá de cualquier medida. Le ha dado al mundo regalos extraordinarios. Era 1973 cuando Andrew Weil, MD, escribiendo su innovador libro La Mente Natural, afirmó una división entre el reino “natural” de las sustancias psicodélicas y el sintético. Weil exaltó las plantas y sus extractos que incluían a su vez principios activos puros, tan seguros y menos materialísticos, dirigiendo así al usuario hacia los “viajes” naturales que ocurren sin alteración química. En esa época, habían pocos sintéticos en circulación. La gran expansión de experiencia con principios activos de plantas y fenetilaminas y triptaminas sustituidas yacía adelante. Ese prejuicio fue reforzado por otros, como Terence McKenna –– la verdad siendo que muchos de los que hicieron este argumento eran usuarios sofisticados de sustancias de origen natural, así como también de aquellos que eran definitivamente “polvo blanco”, es decir, sintéticos. Pero el prejuicio tenía pequeñas manchas, y químicos como Sasha se pusieron erróneamente a la defensiva. La absorción de Sasha en el mundo de las plantas fue indiscutible, pero su trabajo como psicoquímico y su desarrollo personal de cientos de nuevas estructuras lo dejó un poco vulnerable a esta errónea identidad –– desafortunado, ya que ese prejuicio surgió de lo que me parece fue una noción polémica.

En el centro de la investigación de la relación de la mente y la botánica está el preludio de Sasha a la enciclopedia isoquinolina: “Uno puede identificar una planta por su apariencia, o por lo que hay en ella. Uno puede identificar un compuesto natural por su estructura, o por qué planta es. Conoce uno, encuentra el otro.”

Y así va –– recíprocamente, según lo postulado –– en este caso, cientos de variedades de isoquinolinos, cientos de plantas, predominantemente cáctus y sus constituyentes conocidos.

En su obra maestra sobre la triptaminas TiHKAL: Tryptamines I Have Known and Loved” (Transform Press, 1997), Sasha escribió sobre su temprana inclinación hacia el mundo de las plantas:

“Hace muchos años, mi sueño era armar una revisión completa del mundo de la etnobotánica en una obra y escribir la historia total. Pero incluso entonces, era muy complicado e interdisciplinario, y he abandonado la nave.”

Tal vez ese buque fue abandonado, pero el proyecto ha sido dirigido por él. Los componentes de esa temprana visión tomaron la forma que se unió detrás de la más personal y enfocada exploración de la mente y sustancias que alguna vez ha ocurrido.

Esta es una declaración de la pasión motivadora de Sasha:

“Estas herramientas, las plantas y drogas psicodélicas –– ofrecen un método mucho más rápido que la mayoría de alternativas clásicas para el logro de las metas que buscamos: conciencia consciente de nuestro funcionamiento interno y mayor calidad en cuanto a nuestras responsabilidades en torno a nuestra propia especie y todas las otras con quienes compartimos el planeta.”

El logro de Sasha fue vincular, no causalmente, la mente y el impacto de las sustancias en la mente y el cuerpo. Hizo esto creando sustituciones químicas en los constituyentes que alteran la mente de plantas psicodélicas conocidas y recientemente descubiertas. Cuidadosamente aumentando las dosis bebiendo estas sustancias él mismo, fue capaz de separar los compuestos inactivos de los activos y de reconocer los efectos específicos. Con el tiempo, basado en su creciente experiencia, fue capaz de discernir relaciones y patrones entre estructuras químicas y su mente. Esto ha llevado a conceptos de receptores endógenos y sustancias psicoactivos en el cerebro, relaciones con neurotransmisores, particularmente relaciones químico-sensoriales, y sofisticación con potenciales creaciones moleculares diseñadas estructuralmente. Sus experiencias personales –– su trayectoria heróica –– son la base de mucho de de lo que ha llegado a uso científico y público. Cuando buscamos lo psicodélico – la mente manifestándose – somos de él.

Hace mucho, Sasha comprendió que las ratas y otros animales son diferentes a los humanos; los animales tuvieron respuestas diferentes a psicodélicos potenciales, y –– obviamente –– fueron incapaces de comentar subjetivamente sobre sus experiencias alteradas en los laboratorios del mundo. Para entender y ser capaz de describir y compartir lo que ocurriría en humanos, los mismos humanos tendrían que hacer la exploración. Tendrían que tomar los riesgos y crear los beneficios –– así como sufrir las consecuencias. Para Sasha, esto yacía en el corazón de su concepto de libertad personal. Para parafrasear: haz conmigo como yo mismo me haría –– ese es mi derecho fundamental –– las consecuencias son mías para cosechar –– y no haré a otros responsables por mis elecciones.

El segundo paso organizacionalmente brillante al evaluar un potencial nuevo psicodélico era presentar la sustancia a su grupo de investigación, que comprendía un grupo consistente de voluntarios (un químico y dos psicólogos entre ellos) quienes, experimentando la sustancia, validarían y agregarían al conocimiento de la sustancia –– su seguridad, efectos, y variabilidad –– por su “tamaño de muestra” y reacciones idiosincráticas.

Toda esta investigación fue documentada meticulosamente en cuadernos que se convirtieron en fuentes de referencia para artículos que incluían descripciones de prodecimientos químicos para la síntesis de nuevas sustancias así como de reacciones personales y grupales. Un lenguaje para describir experiencias emergió que fue adoptado por psiconautas que siguieron las publicaciones de Sasha. Y todo era para conocimiento público y diseminación –– sin secretos, sin doblegarse a intereses represivos o presiones gubernamentales, sin dinero para quebrantar el recorrido de la investigación. Fondos suficientes para mantener el trabajo en marcha fueron contribuidos por amigos. Todo el tiempo, Sasha trabajaba en laboratorios externos para mantenerse a sí mismo, su familia, y su interes permanente.

Hay modelos poco comunes de roles en la vida. Demasiado a menudo, aquellos que reverenciamos se encuentran con pies de barro, y podemos reducirlos a nuestras propias formas mortales — decepcionados y cínicos del esfuerzo. Sasha tuvo su parte de la derogatoria; hubieron enemigos. Seguir siendo firme en las fauces de la guerra contra las drogas no es un logro pequeño. Busca en Sasha Shulgin defectos y encontrarás los menores que vienen con el ser humano. Emula a Sasha Shulgin como un notable y dedicado explorador de la mente, alma, y materia, y llegarás lejos.

Via Reset.me

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