El vínculo escondido entre los psicodélicos y la experiencia religiosa

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En los traspiés exploratorios del hombre a través de la existencia en la tierra, la búsqueda de significado en experiencias místicas y pensamientos religiosos ha llevado al descubrimiento de consumibles (ingeridos o bebidos) así como acciones (ejercicios de respiración yógicos, danzas, flagelaciones) que alteran nuestro estado de conciencia. En la sociedad occidental, sin embargo, la mayoria de las personas valoran la ideología de un individuo que es autodeterminante con un ego responsable, controlándose a sí mismo y sus alrededores por medio del poder de esfuerzo y voluntad consciente. Debido a esto, es fácil ver por qué la noción de crecimiento espiritual o psicológico a través de la alteración de la conciencia y disolución del ego es tan repugnante para esta tradición cultural. El profesor Walter Clark (1902-1994) decidió desafiar esta noción para sí mismo.

Walter Houston Clark fue profesor de Psicología de la Religión en la Escuela Teológica Andover Newton en Newton, Massachusetts. Fue también decano y profesor en la Escuela de Educación Religiosa de Hartford así como autor de El Grupo de Oxford (1951) y La Psicología de la Religión (1958), y, más notablemente, fundador de la Sociedad para el Estudio Científico de la Religión. Clark definió una experiencia “religiosa” como “la experiencia interna de un individuo cuando él [o ella] siente un Más Allá, especialmente como se evidencia por el efecto de esta experiencia en su comportamiento cuando él activamente intenta armonizar su comportamiento con el Más Allá.” Fue a esta misma norma a la que referiría sus experiencias psicodélicas para determinar si las sustancias psicotrópicas eran realmente capaces de inducir una auténtica experiencia religiosa.

“Las drogas [psicodélicas] son simplemente un asistente el cual, usado de manera cuidadosa dentro de una estructura religiosa, puede asistir en mediar una experiencia la cual, aparte de la presencia de la droga, no puede ser distinguida psicológicamente del misticismo. Estudios han indicado que, cuando la experiencia es interpretada trascendental o religiosamente, las posibilidades para la rehabilitación de alcohólicos desesperanzados o criminales aumentan. Aunque observaciones como estas significan que el psicólogo puede aprender un poco más acerca de la vida religiosa, en ningún sentido en el fondo deja de ser un misterio.” – Walter Houston Clark

Las descripciones más comunes de lo que experimentan aquellos que han tenido un progreso religioso con psicodélicos es una completa disolución del ego y una unidad con la humanidad como un todo, las mismas bases sobre las que la práctica yoga y el budismo fueron fundadas. En la antigua Grecia, se sabe que una misteriosa poción psicodélica llamada “soma” fue usada en la iniciación en los misterios Eleusinianos. Teonanácatl, la palabra azteca para los hongos psilocibios se traduce a “la carne de Dios.” Se entiende que los botones de peyote, encontrados en ciertos cactus, fueron usados para ceremonias sacramentales de los nativos americanos tan lejos como 2000 años. Estos ejemplos son sólo la cúspide de la exploración religiosa de la humanidad en los estados alterados de conciencia. ¿Por qué le damos tan poco mérito y consideración a lo que puede haber sido la influencia más prominente para el sentido de fé de la humanidad? Es plausible que le debamos nuestro actual estado de existencia e interés religioso a la exploración religiosa y devoción de aquellos que vinieron antes que nosotros.

“Por mucho tiempo hemos estado acostumbrados a la compartimentación de la religión y la ciencia como si fueran dos maneras bastante diferentes y básicamente inconexas de ver el mundo. No creo que este estado de doblepensamiento pueda durar. Eventualmente, debe ser reemplazado por una visión del mundo que no sea ni religiosa ni científica, sino simplemente nuestra visión del mundo. Más exactamente, debe convertirse en una visión del mundo en la cual los reportes de la ciencia y la religión sean tan concordantes como los de los ojos y oídos.” – Alan Watts

En la sociedad de hoy, las experiencias religiosas bajo la influencia de una sustancia psicotrópica se han convertido en un gran tópico de interés. Las personas están haciendo ahora más que nunca lo posible por descubrir las conexiones entre ciencia, religión, y psicodelia en la búsqueda de una comprensión más profunda de nuestra existencia.

Via Timewheel

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